Buenos días un nuevo encuentro, en esta oportunidad, una reflexión sobre accidentes frecuentes, para pensar…
Prevención… Parece ser la palabra mágica…
Existen situaciones cotidianas que parecen estar exentas de peligros, sin embargo a veces pueden poner en riesgo nuestra vida o la de nuestros seres queridos…
Cuando los locos bajitos, como diría Serrat, comienzan a caminar, con la alegría que produce este avance, se agrega un mayor estado de alerta por parte de quien están velando por su seguridad… Pero siempre está al acecho, el segundo… «Fue un segundo de descuido y»…
Mucho se ha escrito y mucho se ha dicho, sobre accidentes domésticos, pero cada zona, cada lugar, tiene su propio folclore y vale comentarlos para prevenir…
Es muy común, ver internados en el Hospital de Pediatría a niños con traumatismos cerrados de abdomen, por caída de pileta… Como? Si, golpes muy fuertes en la panza, porque intentaron treparse a la pileta de lavar (casi siempre de cemento) que no está fija o amurada a la pared y se les cae encima, ocasionando graves lesiones internas, que pueden comprometer la vida… En otras oportunidades el golpe suele ser en la cabeza.
Otra situación semejante, de igual gravedad, suelen ser los traumas por caída del televisor, el niño se agarra del mueble donde está colocado el aparato de TV, y se le cae el mundo encima… En general son lesiones graves que conllevan riesgo de vida, con un promedio de internación de 20 a 30 días, que pueden dejar secuelas graves… Como siempre digo, luego de un trauma nada es igual…
Por último, pero no menos frecuente y si, más grave, por todo el contexto, son los niños atropellados por uno de sus padres, al momento de sacar el vehículo del garaje, ya que por su estatura, el espejo retrovisor deja muchos puntos ciegos… En menor medida son los que se producen por caída de la caja del camión o la camioneta…
La clave está en la prevención, sin ser obsesivos pero conscientes, actuando con responsabilidad en el cuidado de nuestros niños.