7 agosto, 2017 - 9:16 am

Aquella mala palabra…

Buen día!! Un nuevo encuentro, la historia de hoy seguro de alguna manera nos toca a cada uno de nosotros, más cerca o más lejos…

Hace un tiempo, cuando comenzaba a desandar el camino de la pediatría, en cada día de trabajo-aprendizaje, siendo tan nobel en este mundo, despertaba mi admiración por ciertos colegas-maestros, que hacían cosas increíbles ante situaciones medicas no menos increíbles… y así me encontraba frente a doctores como Alberto Abdulahadi, con su gran capacidad quirúrgica, un gentleman… Carlos Rolón con una inmensa calidez en la atención clínica (hoy no están con nosotros, pero pregonamos su bandera) la Dra. María Esther Pianesi, nuestro referente de diabetes en la residencia, en época donde no había celulares, llamar a su casa, a veces de madrugada por un ingreso y siempre estaba a nuestro lado ayudando a resolver el tratamiento…

Pero particularmente, sentía una mezcla de admiración/curiosidad, por un médico sencillo, calladito, de caminar pausado y un pequeño maletín… Haciendo honor a su origen oriental… El Dr. Carlos Fukiya… (El Servicio de Oncología de nuestro Hospital lleva su nombre) Hombre de una gran calidez y calidad humana, que supo transmitir a los residentes su pasión por la lucha diaria, en el tratamiento del cáncer de los niños.

Su siembra en el tiempo, tuvo una buena cosecha… La Dra. Sandra Borchichi.

Cuando recorro el Hospital y paso por el Servicio de Oncología, ver a aquellos peladitos, con barbijos, tan pequeños, luchando contra esa enfermedad, jugando, esperando ser atendidos… Renueva mi admiración, por el equipo que se dedica a cuidar, tratar, si lo permite curar… y sobretodo siempre acompañar y contener…

Como trabajar, aun cuando se sabe de antemano que la batalla está perdida… Que calidad de ser humano aquella que está dispuesta a dejar todo siempre… Es amor al prójimo en primera persona… Cada día la Dra. Sandra y la Dra. Laishi, renuevan las esperanzas de niños, padres, hermanos en la lucha diaria, codo a codo, con la dicha de un día más… Por eso el gran festejo del fin del tratamiento, y de la foto YO VENCI AL CANCER…

Pero no solo tratan la enfermedad, tratan la persona, tratan el alma… Fundadora de la casita del cáncer, que ayuda a familias en tratamiento, festejos de cumpleaños, navidades…

Siempre me pregunte como pueden sobrellevar esta carga… La respuesta sin dudas es porque son elegidas… Nadie le confía su mayor tesoro a alguien que no lo cuidara…

El trabajo dignifica al hombre… trabajar donde la luz de la vida suele apagarse, humaniza la obra de Dios…