28 marzo, 2018 - 2:14 pm

Los medicamentos y los niños…

Es habitual que ante ciertos malestares en los niños como una fiebre,dolor de cabeza, dolor de pansa o erupciones en la piel, algún miembro de la familia recurra al farmacéutico y consulte que le puede dar al niño en cuestión, acción que las mayoría de las veces es errónea, ya que el niño debe ser visto por un medico pediatra y no asesorado por otro profesional y mucho menos indicarle una medicación sin conocer las verdaderas causas de los síntomas que presenta. Es por este motivo que el Ministerio de Salud Pública a través de la Dirección de Farmacia recomienda que se le debe suministrar medicamentos de venta libre a los niños unicamente bajo receta, indicada por el pediatra o el especialista, debe realizarse tomando ciertas precauciones; de lo contrario, podrían producirse efectos perjudiciales para la salud, sobre todo cuando de niños se trata.

– No auto medicar al niño, y siempre concurrir a un médico.

– Leer con atención el prospecto y/o envase.

– Revisar la fecha de vencimiento.

– Respetar la forma de conservación (temperatura a que debe guardarse, si requiere

heladera, al abrigo de la luz).

– En lactantes y niños pequeños sólo administrar por vía oral medicamentos de

consistencia líquida, para evitar posibles ahogos y atragantamientos.

– Respetar las indicaciones del profesional, así como el tratamiento indicado (dosis, duración, intervalo entre las dosis).

– Comprobar que el envase no tenga señales de haber sido manipulado ni dañado.

– Leer siempre la información del prospecto del medicamento recetado (indicaciones, efectos adversos, contraindicaciones, principio activo- droga del medicamento- vencimiento).

– El niño debe estar sentado, total o parcialmente.

– La administración del medicamento debe efectuarse con el instrumento medidor para

administrar la dosis exacta y de manera gradual.

– Descartar la medicación que requiera preparación una vez concluido el tratamiento, ya

que ésta pierde efectividad después de haber sido utilizada.

– Conserve todos los medicamentos en un lugar seguro y no húmedo.

– Mantenga la medicación lejos del alcance de los menores para evitar sobredosis o

intoxicación.

Si el niño ingiere una cantidad excesiva de medicamento/s, comuníquese con su pediatra

de cabecera, o acuda al centro de salud más cercano.