Hola buenos días, un nuevo encuentro… Cuando me dispongo a escribir siempre pienso, debo expresarlo con sencillez para que sea fácil de entender el mensaje, pero por sobre todo si están de acuerdo conmigo lo pongan en práctica…
Pequeña historia… Hace unos cuantos años, volviendo de vacacionar en las playas brasileñas, sufrimos un accidente automovilístico mi familia y yo… Sin entrar en muchos detalles, les cuento que volcamos cayendo a un barranco de unos cinco metros, golpeamos contra una serie de árboles… Gracias a Dios no sufrimos mayores lesiones que algunos magullones… todos veníamos con cinturón de seguridad, mi hijo menor en el aquel momento con ocho meses, estaba en su sillita… Por seis meses no maneje… Aprendí, que el cinturón no ensucia la ropa, que no me arruga la camisa, aprendí que me cuida… Fin de la historia…
A diario encuentro en mi trabajo situaciones parecidas, niños víctimas de accidentes de tránsito… Evitables…Cierren los ojos, quien no vio pasear a padres felices con bebes sentados al volante!!! Madres que ceban mate con un niño en la falda en el asiento delantero… Motos con familias completas, cascos de bajísima calidad y aun peor sin casco…hay una larga lista de imprudencias, negligencias…
Todo lo que no se ve… ese niño sano, vital alegre, ingresa a una guardia de emergencias, peleando por su vida… Es el comienzo de una catástrofe familiar, se detiene el tiempo, pasa a ser la única prioridad, la madre desatiende al resto de la familia, el padre deja de trabajar, los demás niños no van a la escuela… todo se prolonga en el tiempo… Una vez superado el evento inicial, (en el mejor de los casos) comienza un periodo de rehabilitación, visita a múltiples profesionales, conseguir ayuda extra, festejar cada progreso… secuelas para toda la vida, heridas que nunca cerraran… Recuerdan que comencé diciendo… ese niño sano, vital… Reflexionemos, seamos responsables al momento de utilizar un vehículo… Ejerzamos una paternidad responsable, eduquemos con el ejemplo…