
Iván Duarte trabaja como Promotor de la Salud en el Área Programática VIII del Ministerio de Salud Pública de Misiones, bajo la responsabilidad de Mirta Riveros. Habiendo ingresado hace 6 años por sus conocimientos de informática, hoy es conocido en todo el Barrio Cantera de Jardín América por su compromiso y amabilidad.
En esta entrevista nos cuenta sobre el trabajo y la responsabilidad que requiere ser Promotor de Salud.
– ¿Y qué aptitudes pensás que tiene que tener un buen promotor?
-Y mira, muchos piensan que es fácil ser promotor, pero no es tan sencillo. En mi opinión para ser un buen promotor, primero, uno tiene que tener amor al prójimo. Si no tenes eso, no vas a querer salir a terreno, no vas a querer convivir con las personas. El Promotor de Salud tiene que saber cómo llegar a la gente, tiene que sentir empatía por las personas. Por ejemplo, una persona de carácter fuerte que no tiene paciencia con los chicos, creo que no la va a ir bien en este espacio de trabajo. No es difícil, pero tenes que ser más amable. A todos nos pasa que tenemos malos días, pero uno tiene que dejar su mal carácter en la casa y venir con la amabilidad para tratar bien a la gente.
Porque nosotros para muchos somos la cara de la salud pública, a una persona que le duele la cabeza, por ejemplo, nosotros le sugerimos que vaya al CAPS, y si justamente hay médico ya lo anotas para que venga, pero si a la persona no le cae bien el promotor o lo trata mal, probablemente no vaya, por eso el promotor de salud tiene que tener amabilidad, amor al prójimo, pasión por el servicio.
– ¿Y en estos seis años como ves que el trabajo de los promotores va mejorando la salud de la gente?
-En primer lugar, por el tema de la accesibilidad de las vacunas. La salud de la población en sí fue mejorando gracias a eso. Las campañas de inmunización y los censos también sirvieron para que se capte a la población, para que nos conozca. Uno lo nota porque ya las madres con hijos de bajo peso o desnutridos se preocupan mucho más y los traen al CAPS. Además, los censos que hacemos los promotores. Gracias a esto la gente va teniendo más accesibilidad a la salud. Tienen la leche por ejemplo para los chicos de bajo peso o desnutridos, y es una ayuda importante que va mejorando la calidad de vida de las personas.
– ¿y vos como ves que en jardín América la gente responde al promotor? ¿Le tiene respeto o es medio reacia?
-Por suerte hoy la gente le tiene un cariño y un aprecio al promotor. Años atrás era más reacia, pero se fue creando una confianza con los pacientes, porque como cada CAPS tiene su población designada, la gente va reconociendo a los promotores que recorren los barrios para vacunar, censar o descacharrizar. La gente se acostumbra a vernos a nosotros, los de remera amarilla, y ya nos conoce. Entonces como que se creó un ambiente de confianza.
Antes era más difícil de ingresar a un hogar como ahora que nosotros estamos haciendo las Rondas Sanitarias, yo creo que cuatro años atrás la gente iba a dudar en darte los datos, pero ahora no hay ningún problema, y hasta te abren la puerta de sus casas. Pero eso se logró con constancia, porque si nosotros trabajásemos encerrados en el CAPS seríamos uno más del montón, la gente no iba a tener con nosotros esa confianza.
Con el trabajo en terreno se crea un ambiente familiar, yo por ejemplo tengo cientos de conocidos, siempre tenemos un grupo en el Barrio Cantera que salimos, y nos reciben muy bien, nos hacen pasar, nos ofrecen tereré. Ya no hay ese problema de antes, que te preguntaban para qué eran tantos datos, o te trataban por arriba nomas. Ahora hay un ambiente de confianza, y eso se fue logrando día a día, de a poquito. Uno no puede esperar tampoco que la persona te abra de un día para el otro las puertas de su hogar, eso se va logrando con trabajo y con buenos tratos. Pero gracias a dios se creó un muy buen ambiente, y ojalá que siga así.