7 agosto, 2017 - 9:14 am

Dar testimonio renueva la esperanza, ayuda… Compromiso de fe…

Buen día! Antes de desarrollar la historia de hoy, quisiera decirles que me emociono profundamente ya que uno, la mayoría de las veces no toma conciencia del cambio que se puede producir en la vida de las personas, a través de la atención medica.

Dar testimonio renueva la esperanza, ayuda… Compromiso de fe…

Al atender un paciente, el medico pone siempre lo mejor de sí… Tengo una posición tomada al respecto, cuando las cosas salen bien, no somos Dios… y si las cosas van mal, tampoco somos Satán… Hay buenos y malos en todos los ámbitos de la vida, no creo en la mala praxis (menos aun en aquellos que trabajamos con niños), si en la negligencia, la impericia y la imprudencia…

Estaba haciendo mi recorrida habitual en el Hospital de Pediatría, viendo mis pacientes internados, y me detuvo para conversar el padre de uno de mis pacientes internado hace un par de semanas en terapia intensiva… Luego de las novedades sobre el estado de su hijo, me contó con alegría (o mejor con renovada esperanza) algo que sucedió unos días atrás…

«Sabe Dr. Mario, hace unos días, cuando entro ese quemadito a la terapia y se murió, vio que los padres de terapia estamos todos juntos y el dolor de uno, es el dolor de todos…»

Bueno cuando murió ese niño todos llorábamos, estábamos todos muy mal… Muy caídos… Muy tristes… Y en ese momento, acá en la rampa, un papa flaquito, joven, pidió a viva voz que lo escuchemos (parecía un pastor, pero era un hombre común)… «Contó que él había tenido hace dos años un accidente de tránsito, y su bebe de 8 meses, se llevó la peor parte… Tenía toda la cabeza rota, negra como una morcilla…

Vinimos de San Pedro y nos atendió el Dr. Mario Barrera con su equipo, me dijo que era muy grave, pero harían todo lo posible… Ore con todas mis fuerzas, le pedí a Dios, que si era su voluntad asistiera al Dr. Mario para que ayudara a mi bebe… me comprometí a dar testimonio de ello… Hoy cumplo mi promesa, dar testimonio… renueva la esperanza… ayuda, alivia el dolor propio y ajeno»…

Se puede agregar algo más? Decir que el dolor iguala, hermana, que acompañar en el dolor puede disminuir su intensidad… Pero tiempo… el tiempo es el mejor remedio…
Si el relato a esos padres les devolvió la esperanza, para mí… para mí fue como una caricia al alma…