Buenos días un nuevo encuentro… Una reflexión sobre la tecnología y sus adelantos.
Cuando comenzaba a estudiar medicina, no dejaba de sorprenderme la capacidad de observación de los padres de la medicina moderna… El arte de curar… Era, es un arte… Examinar a una mujer embarazada y a través de la semiología clínica (estudio y reconocimiento de signos y síntomas, que se basa en la observación, palpación, percusión y auscultación), saber cuántos bebes, donde está la cabeza, todo a través de sus manos… examinar una panza dolorosa y hacer diagnóstico de apendicitis…
Aquellos queridos médicos del interior de la provincia, en pequeños pueblos, en épocas donde los libros los ayudaban a alejar las dudas ya que el colega más cercano estaba a kilómetros de allí…
Hoy estamos a una foto digital, un correo electrónico o una consulta en internet…
Por supuesto, hoy es importante contar con exámenes complementarios, laboratorios y diagnóstico por imágenes… A veces son determinantes y nos ayudan en un diagnóstico y tratamiento precoz…
Pero nos brindan su mejor aporte cuando se los utilizan en el momento adecuado y con criterio…
Los colegas podrán coincidir conmigo o no, pero creo que hubo un tiempo donde toda la tecnología a disposición de la medicina, nos alejaron del paciente… Siendo más propensos a solicitar que a examinar…
Sufrimos las presiones cotidianas de los padres, por ejemplo, que ante un traumatismo de cráneo nos exigen una tomografía… o cuando eligen una consulta telefónica reemplazando la visita médica… Es nuestra responsabilidad, primero contener, reafirmar el acto médico… Como decimos la clínica es soberana, nadie opera una tomografía, nadie medica una ecografía, no se puede… no se debe hacer medicina por teléfono…
Un celular, nos da la posibilidad de conseguir ayuda rápidamente, una ecografía certificara un embarazo… pero nada de esto reemplaza el verdadero acto médico, el interrogatorio y el examen físico…
Por supuesto que contar con equipos de última generación es muy beneficioso, como los que se incorporan al Parque de la Salud, utilizados con criterio, nos proporcionan una gran ayuda en el diagnóstico y tratamiento de las distintas patologías.
Debemos desarrollar la capacidad dormida de incorporarlos de manera adecuada, sin que reemplacen, sino que más bien complementen nuestro acto médico.
Columna: En Primera Persona
Dr. Mario Armando Barrera.
Neurocirujano Infantil.
Especialista en Pediatría.
Post grado en Atención Primaria de la Salud.
Para contactos : mspmisiones@gmail.com