23 agosto, 2019 - 1:13 pm

“Llevamos un pinchazo o una gotita que te salva la vida”

El 26 de agosto en Argentina se celebra el Día Nacional del Vacunador/a, en reconocimiento a su labor fundamental para el Control de enfermedades prevenibles por vacunación. Dicha fecha quedó establecida en la Ley Nacional 27.491 de Control de Enfermedades Prevenibles por Vacunación aprobada en diciembre de 2018 y promulgada en enero de 2019.

Es por ello, que desde el Ministerio de Salud Pública de Misiones no queremos dejar pasar esta significativa fecha, y hoy compartimos la historia de Jorge y Susana, vacunadores de Concepción de la Sierra, en representación de los todos los vacunadores que día a día recorren la provincia llevando prevención a niños, adultos y ancianos.

“Con una simple acción estamos cuidando a nuestra población”

Jorge Alberto Doprado comenzó a trabajar en el ámbito de la salud en el año 1993 en el CAPS Caaguazú del municipio de Santa María y en el año 1995 comenzó a ir a vacunar en el CAPS La Corita. “Antes eran pocas las vacunas que se ponían a la gente, pero con el correr de los años se fueron incorporando más vacunas, por lo que necesitamos estar en una constante capacitación. Hoy nuestra población está cubierta y protegida, hay una aceptación del vecino a la vacunación, son menos los casos que no quieren aplicarse una vacuna, por ahí la religión es un impedimento para colocarse una vacuna, pero la mayoría toma conciencia y le coloca la vacuna a sus hijos”.

“La mayoría de las personas se acerca al centro de salud a vacunarse son pocos los que no vienen y hay que ir a buscarlos; nosotros vamos a las casas de las personas que no pueden trasladarse por alguna discapacidad. La mayoría viene y por eso siempre tenemos que estar en el CAPS, no podemos faltar porque si ellos vienen y no estamos los perdemos o vuelven meses después con sus niños, manifestó Jorge.

“Lo más lindo de mi trabajo es que con una simple acción como la vacuna podemos prevenir muchas enfermedades en nuestros niños, adultos y ancianos”, finalizó Do Prado.

El vacunador es un personal de salud formado y entrenado para llevar a cabo esta tarea; tiene que contar con muchos conocimientos previos para poder llevar a cabo la acción de vacunar a una persona.

Entre sus conocimientos más básicos debe incorporar por ejemplo constatar los vencimientos de las vacunas, cadenas de frio, cantidad de dosis que se deben aplicar, entre otros tantos conocimientos más complejos que debe incorporar a lo largo de su formación.

“Los adultos son los que más les cuesta venir a vacunarse”

Susana Raquel Ruski trabaja en el Servicio de Inmunizaciones del Hospital de Concepción de la Sierra. “Soy vacunadora y me encargo de la carga de vacunas al sistema del hospital, ahí te das cuenta quien está al día con las vacunas y a quien hay que ir buscar”, comentó Susana.

“Trabajar con las vacunas requieren una actualización permanente, hay vacunas que se sacaron del calendario y se ponen a poblaciones objetivos nada más, y por ahí viene una mamá y quiere que le ponga igual a su hijo y no entiende que no están dentro de esa población objetivo, y entonces tenes que saber cómo explicarle, para que entienda que aunque este en el carnet es solo para una población específica, los carnet no se actualizan tan rápido como los cambios en la vacuna y la población está acostumbrada a un tipo o forma de vacunación”, explicó la vacunadora .

Susana comentó que los más reticentes a la vacunación son los adultos, sólo se acercan al vacunatorio en ocasiones especiales como cuando se van de vacaciones o en tiempo de gripe. “Por suerte nosotros estamos capacitándonos constantemente y más ahora que tenemos la posibilidad de hacer el curso online nos ayuda un montón; acá en el Hospital de Concepción tenemos un lugar exclusivo para las vacunas y la agente se acerca cuando viene a buscar la leche y aprovecha para vacunar sus niños, ahora los adultos vienen solo cuando se van ir de vacaciones y quieren ponerse la antiamarilica o cuando comienzan aparecer los casos de gripe o sino ni pasan por acá”.

Y agregó, “lo bueno de tener nuestro propio espacio en el hospital es que la gente viene a vacunarse y de paso se desahoga nos cuenta sus cosas, sus problemas y ahí detectamos otras necesidades que las resolvemos con los promotores y el resto de los que trabajamos en el hospital entonces la gente se va satisfecha con el servicio que recibió” finalizó Susana Ruski.