
Es habitual que ante ciertos malestares en los niños como una fiebre,dolor de cabeza, dolor de pansa o erupciones en la piel, algún miembro de la familia recurra al farmacéutico y consulte que le puede dar al niño en cuestión, acción que las mayoría de las veces es errónea, ya que el niño debe ser visto por un medico pediatra y no asesorado por otro profesional y mucho menos indicarle una medicación sin conocer las verdaderas causas de los síntomas que presenta. Es por este motivo que el Ministerio de Salud Pública a través de la Dirección de Farmacia recomienda que se le debe suministrar medicamentos de venta libre a los niños unicamente bajo receta, indicada por el pediatra o el especialista, debe realizarse tomando ciertas precauciones; de lo contrario, podrían producirse efectos perjudiciales para la salud, sobre todo cuando de niños se trata.
– No auto medicar al niño, y siempre concurrir a un médico.
– Leer con atención el prospecto y/o envase.
– Revisar la fecha de vencimiento.
– Respetar la forma de conservación (temperatura a que debe guardarse, si requiere
heladera, al abrigo de la luz).
– En lactantes y niños pequeños sólo administrar por vía oral medicamentos de
consistencia líquida, para evitar posibles ahogos y atragantamientos.
– Respetar las indicaciones del profesional, así como el tratamiento indicado (dosis, duración, intervalo entre las dosis).
– Comprobar que el envase no tenga señales de haber sido manipulado ni dañado.
– Leer siempre la información del prospecto del medicamento recetado (indicaciones, efectos adversos, contraindicaciones, principio activo- droga del medicamento- vencimiento).
– El niño debe estar sentado, total o parcialmente.
– La administración del medicamento debe efectuarse con el instrumento medidor para
administrar la dosis exacta y de manera gradual.
– Descartar la medicación que requiera preparación una vez concluido el tratamiento, ya
que ésta pierde efectividad después de haber sido utilizada.
– Conserve todos los medicamentos en un lugar seguro y no húmedo.
– Mantenga la medicación lejos del alcance de los menores para evitar sobredosis o
intoxicación.
Si el niño ingiere una cantidad excesiva de medicamento/s, comuníquese con su pediatra
de cabecera, o acuda al centro de salud más cercano.