14 enero, 2020 - 12:20 pm

Pediatría: Cómo prevenir la conjuntivitis en época de verano

Una de las afecciones más frecuentes que afecta a los niños durante esta época estival es la conjuntivitis, debido al cloro de las piscinas, la arena de las playas y la sobre exposición al sol. Por este motivo, hablamos con la Dra. Corsi María Fernanda, Oftalmóloga y jefa del Servicio de Oftalmología del Pediátrico, quien nos comentó acerca de esta patología.

Respecto a cuáles son los síntomas que presenta esta afección la especialista comentó “la sintomatología es el ojo rojo, sensibilidad a la luz, lagrimeo constante, el bebé se toca mucho el ojo o estuvo en un guardería y otro bebé tuvo esta sintomatología y se contagia. A veces esta sintomatología va acompañada con un cuadro gripal, por eso a veces a la conjuntivitis se las dice también como una gripe, porque pueden tener dolor de garganta, ganglios preauriculares o dolor de oídos”.

En esa misma línea continuó “cuando empieza la sintomatología se debe consultar al oftalmólogo. No auto medicarse, porque no todas las conjuntivitis se medican iguales.

La especialista tiene el equipamiento con el cual se puede descartar que no tenga agregado otra patología, porque a veces estos ojos rojos pueden estar acompañadas hasta de sangrados, porque hay algunas que tienen pequeñas membranas que sangran. Entonces no cualquiera que no sea especialista las puede tratar”.

Agregó que “las consecuencias de las conjuntivitis mal tratadas generalmente no dejan secuelas, pero hay algunas que son sumamente graves que pueden tener secuelas porque comprometen la parte trasparente del ojo llamado cornea. Produce lo que se llama queratitis, por eso a veces se las llama queratoconjuntivitis. A veces deja secuelas de baja visión que puede durar hasta 6 meses con esa pequeña baja visión y mejora. Por eso es importante la consulta a su especialista”.

En cuanto a los principales cuidados a los que los padres deben estar atentos, la profesional refirió “el contagio, porque son sumamente contagiosas y esta es una época de verano donde los niños van a las piletas, a las guarderías, al rio, etc. Por lo que se debe prestar mayor cuidado a que el niño se lave las manos, al cambiado de las sábanas, toallas, a que el niño no se toque el ojo y luego toque algún artefacto”.

Tipos de conjuntivitis

Existen diferentes tipos de conjuntivitis como ser: aguda, crónica, pero las más frecuentes son las virales, bacterianas y las alérgicas.

Las alérgicas generalmente si no están bien tratadas, son las más crónicas, tardan de 2 a 4 meses en resolverse.

Las bacterianas son las más comunes. Los pacientes se contagian y empiezan el tratamiento indicado por el oftalmólogo, a las 72hs el pacientito ya se encuentra mejor y a los 7 o 10 días ya está curado. Es contagiosa a diferencia de la alérgica que no lo es.

Las virales son un poco más tediosas porque tardan un mes en curarse. Se contagian de una forma más frecuente. El paciente tiene como un síndrome gripal, a veces forman membranas y tienen lagrimas con sangre y este tipo de conjuntivitis son autolimitadas, es decir, el paciente a pesar del tratamiento al tercer día empeora, al séptimo día esto es aún peor, porque es donde el virus se replica, se multiplica más y luego empiezan a mejorar y se curan a las 3 o 4 semanas.

También hay un tipo de conjuntivitis que se da mucho en las piletas que es la conjuntivitis química, por la cantidad de cloro.

Debido a los distintos tipos de conjuntivitis que hay, es importante que siempre se controlen con un oftalmólogo para ver cuál es el tratamiento adecuado. Si no pueden concurrir ese mismo día al oftalmólogo lo ideal es colocar al niño compresas frías, paños fríos, tratar de poner hielo o gotitas con solución fisiológica pero no más que eso, y concurrir lo antes posible al oftalmólogo.

¿Cómo prevenirla?

Algunas recomendaciones para prevenir esta dolencia o inflamación ocular son:

Los pacientitos que usan lentes de contacto deben retirarlas.

Evitar que el niño se toque o frote los ojos.

No compartir toallas, sábanas o fundas de almohadas.

Mantener la higiene, el lavado de manos constante.

Utilizar antiparras que protejan los ojos del contacto con el agua.

Ducharse tras el baño en piletas en piletas, arroyos, ríos, etc.

Utilizar gafas de sol con filtro UV para evitar exponer los ojos mucho tiempo a la luz solar.