Una mirada social sobre las aldeas aborígenes que ayuda a mejorar su calidad de Vida

Cada 10 de diciembre se celebra el día del trabajador social en Argentina, en coincidencia con la conmemoración del Día de los Derechos Humanos. Se trata de una decisión histórica que modificó la fecha del 2 de julio “que tenía un origen religioso”.
En este sentido, el Ministerio de Salud Pública saluda a todos los trabajadores sociales que día a día aportan su granito de arena para mejorar la calidad de vida de las personas que concurren a nuestros centros de salud y hospitales.
Por esta razón traemos la experiencia de vida de una joven licenciada en trabajo social, Natalia Mierez, que compone el grupo interdisiciplinario de la Dirección de Programas Comunitarios de la Subsecretaria de Atención Primaria y Salud Ambiental del Ministerio de Salud Pública y en ella reflejar el gran aporte que hacen los profesionales en trabajo social para mejorar la calidad de vida de las personas que utilizan el sistema sanitario provincial.
Natalia tiene 27 años, desde el 2011 trabaja en el sistema sanitario local a través de una pasantía que le permitió reafirmar su profesión día a día. “En el 2006 cuando termine el 5 año estaba en incertidumbre de qué estudiar y cuando pase por la facultad de humanidades, vi todos los carteles y dentro de todas la carreras que me ofrecieron, la licenciatura en trabajo social fue la que más me atrapó.
Así empece en el año 2007 y gracias a Dios me fue bastante bien y en el 2011 termine la facultad. A veces me quedaban dudas de que puede no ser esta mi profesión, la carrera en si y todos los trabajos me fueron demostrando que nací para esto, que estaba escondido en mi y va saliendo día a día”.

“Me gusta el trabajo en equipo y en comunidad”, relató la joven, “eso me encanta y por eso siempre apunte más a lo comunitario de promoción y prevención , siempre llamo más la atención que por ahí intervenir en el ámbito familiar.
El trabajo social es un campo muy amplio se puede
intervenir tanto en la familia como en una empresa, en la comunidad, en la escuela, en el ámbito de la salud, donde hay un equipo de trabajo siempre debería estar un trabajador social, por la variedad de temáticas que podemos abordar”, remarcó Natalia Mierez.
“En la búsqueda de un trabajo estable …
Ingrese al Ministerio de Salud Pública a través de una pasantiía que salio en 2011, en la cual me seleccionaron para trabajar en la Dirección de Atención Primaria de la Salud y dos años me dedique a la promoción de espacio libre de humo exclusivamente , después participe en las actividades del Pro.Sa.Ne en las escuelas de las aldeas aborígenes y por esta razón a afines del 2014 me recomendaron para ingresar al Programa Nacional de Médicos comunitarios y formar parte del grupo interdisciplinario de la Dirección de Programas Comunitarios. Fue así que en el 2015 comenzamos a trabajar en las aldeas aborígenes”, explicó.
El grupo interdisciplinario esta compuesto de una Nutricionistas, un antropólogo, un Psicólogo y una la trabajadora social, la finalidad es interactuar interdisciplinariamente en las comunidades aborígenes para después realizar diferentes abordajes que beneficien a nuestra cultura originaria.
“ Trabajar en y con las comunidades aborígenes te cambia el paradigma…”
“Creo que en cada aldea aprendes algo nuevo, te cambia totalmente tu paradigma, por ahí tenes un problema mínimo y vez las condiciones en la que viven esa gente y tiene ganas de salir adelante. Te disminuye esos malos pensamientos, esos pensamientos que decís tonterías acerca de la cultura originaria, ahí aprendes día a día.
A veces uno tiene un pensamiento o una postura tomada sobre ciertas cosas de la vida, pero con ellos quizás lo que uno piensa no tiene nada que ver.
Ellos te demuestran o te hacen ver las cosas de otra forma ya desde sus culturas, sus tradiciones, sus modos de pensar, porque también te plantean un punto de vista que vos desde afuera no lo compartís y así como nosotros los discriminamos.
Ellos también nos discriminan a nosotros, pero en el buen sentido ósea ellos te hacen notar sus diferencias, que también tienen cosas buenas, y no es solo como algunos blancos piensan que los aborígenes solo tienen cosas malas”.
La cultura originaria “tiene muchas cosas que aportar a la cultura del blanco, a la sociedad, a la comunidad en si y por ahí no se lo están valorando, hay un gran potencial en las comunidades aborígenes, que a lo largo con un buen trabajo en equipo van a dar buenos resultados.
Lo bueno es simplemente que con ellos con tan poco pueden hacer muchas cosas y por ahí nosotros nos quejamos, pero ellos con tan poco recursos viven, están alejados de la sociedad en muchos lugares de los que conocí no hay luz, no hay agua, la comida salen a comprar una vez al mes y con eso se van administrando.
Y nosotros que vivimos acá en el centro, todos los días si o si tenes que pasar por un supermercado, tenes que comprar, el tema ropa algo que vez que para uno no sirve más, para ellos es algo nuevo, algo que le sirve, otra cosa destacable son las ganas de aprender que a veces uno esta acá y tiene todas las posibilidades para estudiar, no valora no le da la importancia y ellos por ahí no tienen todas esas posibilidades.
Además ellos van incorporando en su cultura todos los cambios que se van dando en la sociedad, ellos se van adaptando a los cambios que nosotros hacemos, también modifican su cultura e incluyen cosas de los blancos y creo que en cada aldea uno aprende algo nuevo de ellos desde las comidas hasta las formas de vestirse, de vivir el día a día es un aprendizaje diario, eso sin duda es un gran avance”.
En cuanto a lo sanitario en las comunidades hoy en día generalmente en todas las comunidades cuenta con un promotor de salud, que es el nexo directo con salud. “ Ante cualquier problema acuden a los promotores y ellos son los encargados de comunicarse con los médicos, de pedir ambulancias, de repartirle la leche, además hay equipos de salud que visitan las comunidades cada semana o cada 15 días. Por ahí un factor que dificulta las visitas sanitarias es el clima, porque hay aldeas que cuando llueve no se puede entrar, hay comunidades que están aisladas monte adentro y eso dificulta pero siempre ante alguna urgencia se busca la forma y se llega hasta ellos para brindar los servicios”, contó la Profesional.
“A las personas hay que darle herramientas y conocimientos para que ellos mismos puedan gestionar sus beneficios…
Hay diferentes áreas “que nosotros como trabajadores sociales podemos intervenir ya desde el asesoramiento temas de pensiones, jubilaciones por vejez, por discapacidad, todo lo que sea los beneficios que les otorga el estado, después también podemos capacitar a la gente de diferentes conocimientos sobre sus derechos en materia de salud como pueden acceder a los remedios. También realizamos diferentes talleres ya sea de educación sexual, educación nutricional, conocimientos que ellos pueden adquirir para mejorar su calidad de vida, se trata tanto del trabajo social, como las diferentes disciplina que componen equipo interdisciplinario”.
En cuanto a las aldeas aborígenes “una de las barreras que encontramos para que perciban los beneficios como las pensiones por invalides es que ellos tardan en ir al doctor, primero van a la medicina tradicional de su cultura y en muchos casos pasa el tiempo y es tarde cuando los blancos intervienen.
Además Natalia Mierez trabaja en un centro de participación que es en el barrio Santa Clara 2 y Prosol. Natalia nació en Posadas y se crío en el ceno de un familia compuesta por sus padres ( mamá Aide, Papá Jorge y tres hermanos más quienes agrandaron la familia con tres sobrinos). Actualmente vive en pareja con su novio Dante Sánchez, además se encuentra realizando el Posgrado de salud social y comunitaria.